domingo, 4 de enero de 2015

LOS REYES MAGOS

Que hermosa fantasía es
que los niños esperen a los
Reyes Magos, en vísperas del
5 de enero y madrugada del 6,
poniendo los calzados cerca del
árbol, esperando con ansias ese
regalo que les dejarán a cada uno 
de ellos...


                                                                               


          Desde que tuve uso de razón, me hicieron creer mis padres, en la venida de los Reyes Magos. Cuando no sabía escribir, mi madre tomaba un papel para cartas, de esos que se usaban antes, porque ahora es más común los mails y mensajes por celulares, que enviarlos en un sobre por correo.
          Entonces, yo le pedía que me trajeran una muñeca que caminara y "hablara", poniéndole dos pilas grandes y la pudiera mostrar a mis amiguitas del barrio. También otro año, les pedí una bicicleta, y a la mañana del 6 de enero, me la dejaron al lado del árbol de Navidad, fue la alegría más grande que tuve esa vez, y les decía a todos:"-Vieron que los Reyes son buenos!¡Me trajeron la bicicleta!!-".
          Y empecé a dar vueltas alrededor de la manzana de mi casa, a eso de las siete de la mañana, contentísima. Al otro año, siempre en la tarde noche del día anterior a Reyes, les ponía un balde con agua, un montón de pasto que iba a buscar en un descampado cercano, más los zapatos míos y de mis hermanos. A la noche, no me podía quedar dormida, porque quería verlos llegar para saludarlos.
          Cierta vez, mi madre enfermó para el día de Reyes, y no pudo ir "a llevar la cartita al centro, en el correo"... Entonces mi padre dijo que él se encargaría de llevarla. Para esa fecha, salió, y nos quedamos en casa con mi madre, enferma. A la tarde preparé el agua y el pasto, para los camellos, que seguramente, traerían mucha sed.
          A la mañana siguiente, cuando vamos a ver los regalos, fue tan grande la desilusión, que no podíamos creer lo que estaba a la vista. Le preguntamos a mi padre, ¿por qué los Reyes no nos regalaron lo que les habíamos pedido, si les pusimos agua y pasto? Mi padre no sabía qué decir y la mirada de mi madre, qué casi se lo comía, le hacía entender por qué trajo esos regalos muy chiquitos y nada que ver con lo que pedimos. Pero, igual nos conformamos y seguíamos todos los años haciendo el pedido a los Reyes Magos.
          Cuando yo tenía nueve años, un día que estaba en la casa de mi prima Nancy, ella me pregunta cómo eran los Reyes Magos? Y yo le mencioné el nombre de los tres, Melchor, Gaspar y Baltasar, y vienen volando en sus camellos por la noche del 6 de enero. Entonces mi prima se echó a reír y me dijo lo que no quería oír. (Por las dudas, no lo menciono para no desilusionar a los niños que creen).
          Entonces comprendí por qué a veces los regalos eran como lo queríamos y otras no. Tener esas fantasías es lindo, pero cuando se revela la verdad, duele ser engañado.

                                                                       
Historias reales durante mi niñez.
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